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jueves, 11 de agosto de 2016


Confirmados algunos riesgos específicos del trabajo nocturno.

Según un estudio publicado en Francia por la ANSES


Continuamos publicando estudios recientes acerca de las consecuencias del trabajo nocturno. En esta oportunidad les traemos los resultados de un estudio realizado por un agencia gubernamental de Francia.

La ANSES (Agence nationale de sécurité sanitaire de l’alimentation, de l’environnement et du travail) un organismo científico francés ha publicado los resultados de su evaluación de los riesgos para la salud de los trabajadores expuestos a horarios atípicos, en particular el trabajo nocturno, regular o no.
Se han detectado riesgos de trastornos del sueño, trastornos metabólicos, riesgos cancerígenos, de trastornos cardiovasculares y de problemas psicológicos entre los trabajadores implicados, aunque no todos con el mismo nivel de certeza.

Los efectos sobre la somnolencia, la calidad del sueño y la reducción el tiempo total de sueño y el síndrome metabólico se consideran probados.
Los efectos sobre la salud psíquica, las habilidades cognitivas, la obesidad y el sobrepeso, la diabetes tipo 2 y las enfermedades coronarias se consideran probables.
Los efectos sobre las dislipemias (concentraciones demasiado elevadas de lípidos en sangre, la hipertensión arterial y los accidentes cerebro vasculares se consideran posibles.
Respecto al cáncer, se concluye un efecto probable del trabajo nocturno sobre el riesgo de cáncer, en particular del cáncer de mama, que estaría asociado al la perturbación de los ciclos biológicos.
En sus conclusiones, la Agencia considera que la introducción del trabajo nocturno puede estar justificada para garantizar las situaciones que requieren los servicios de interés social o la continuidad de la actividad económica. Sin embargo, se recomiendan modos de optimización de organización del trabajo nocturno, con el fin de minimizar el impacto en las vidas profesionales y personales de los empleados. Se hace hincapié en que cualquier actuación que reduzca la desincronización de los ritmos biológicos y la falta de sueño es favorable a priori.
Fuente: Inforisque

sábado, 30 de julio de 2016


MIÉRCOLES, 27 de de julio de, 2016 (HealthDay News) – Según indica un estudio reciente los estilos de vida sanos, compartidos en familia puede jugar un papel tan fuerte como el de  los genes en la transmisión de las enfermedades hereditarias.

El estudio incluyó historias clínicas de más de 500.000 personas y sus familias en el Reino Unido. Los investigadores se centraron en 12 enfermedades comunes, incluyendo presión arterial alta y enfermedades del corazón, así como varios tipos de cáncer y enfermedades neurológicas.
Los factores compartidos por los miembros de la familia pueden tener una influencia significativa en el riesgo de una persona de padecer algunas enfermedades. Estos factores incluyen el mismo espacio de vida y hábitos alimentarios similares.

Los autores del estudio afirmaron que el impacto de los genes en el riesgo de padecer ciertas enfermedades puede ser sobreestimado en un 47 por ciento cuando los factores familiares compartidas no se tienen en cuenta.

El estudio ofrece "estimaciones precisas del papel de la genética en estas enfermedades importantes. También se identificaron aquellas enfermedades en el que el ambiente familiar (Valores, hábitos, entre otros) resulta importante en la disminución del riesgo de padecerlas,  tales como enfermedades del corazón, la hipertensión y la depresión", según indica Chris Haley, profesor en la Unidad de Genética Humana MRC en la Universidad de Edimburgo, en un comunicado de prensa de la universidad.

Los resultados ayudan a clarificar el valor de las pruebas genéticas para evaluar el riesgo de padecer ciertas enfermedades y resaltar la necesidad de identificar los factores del entorno familiar que aumentan el riesgo de padecerlas, dijeron los investigadores.
Los resultados del estudio fueron publicados recientemente en la revista Nature Genetics.
FUENTE: Universidad de Edimburgo, comunicado de prensa de 20 de julio, el año 2016
 Traduccion libre.
HealthDay

Copyright (C) 2016 HealthDay. Todos los derechos reservados.

jueves, 13 de agosto de 2015

El trabajo físico y la hipertensión pueden disminuir la fertilidad.



Estudio financiado por los NIH analiza datos de más de 450 hombres que trataban de concebir.
De acuerdo con un estudio realizado por los investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y la Universidad de Stanford en Stanford, California, tener un trabajo que es físicamente exigente, sufrir de presión arterial alta y tomar varios medicamentos son algunos riesgos a la salud que pueden poner en peligro la fertilidad de un hombre. El estudio es el primero en examinar la relación entre el esfuerzo que se realiza en el trabajo, la salud y la calidad del semen en los hombres que están tratando de concebir. Los resultados fueron publicados en la revista en línea sobre la fertilidad y la esterilidad, Fertility and Sterility.
"Casi el 15 por ciento de las parejas en los Estados Unidos no logran concebir en el primer año de intentarlo", dijo la doctora Germaine Buck Louis, Ph.D., autora principal del estudio y directora de la División de Investigación Intramuros de la Salud de la Población del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver de los NIH. "La infertilidad masculina juega un papel importante, y nuestro objetivo es explorar la influencia de los factores ambientales y su estado de salud en la calidad del semen".
La calidad del semen es una medida de la capacidad del hombre para lograr la fertilización y se basa en el número, la forma y la capacidad de movimiento de los espermatozoides, así como otros factores.
Los investigadores siguieron a más de 500 parejas en Texas y Michigan durante un período de un año. Las parejas estaban en relaciones comprometidas y habían dejado de usar anticonceptivos. Todos los participantes masculinos tuvieron entrevistas preliminares en las que se les preguntó sobre su historia reproductiva, salud, estilo de vida y actividad profesional. La mayoría de los hombres dieron una muestra de semen para su análisis.
El grupo final del estudio fue de 456 hombres con una edad media de 31,8 años. La mayoría eran blancos (el 77 por ciento) y tenían educación universitaria (el 91 por ciento). Más de la mitad nunca habían concebido. Los investigadores encontraron que el 13 por ciento de los hombres que reportaron actividad pesada en el trabajo tenían un bajo conteo de espermatozoides, comparado con el 6 por ciento de los hombres que reportaron no hacer ningún esfuerzo laboral. En contraste, ninguna otra exposición relacionada con el trabajo, tales como el calor, el ruido o permanecer sentado por mucho tiempo, parecía influir en la calidad del semen.
Los investigadores encontraron que de los hombres que reportaron haber recibido un diagnóstico médico de presión arterial alta, diabetes o colesterol alto, sólo aquellos con presión arterial alta tenían un porcentaje menor de espermatozoides de forma normal, en comparación con los hombres que informaron no tener presión arterial alta.
"A medida que los hombres tienen hijos más tarde en la vida, es necesario realizar más investigaciones sobre la importancia de las enfermedades que alguna vez se pensó que no tenían impacto sobre la fertilidad", dijo el doctor Michael L. Eisenberg, MD, investigador principal del estudio y director de medicina y cirugía reproductiva masculina en la Universidad de Stanford en Palo Alto, California. "Las investigaciones futuras necesitan examinar si es la presión arterial alta en sí o el tratamiento lo que está resultando en estas tendencias".
De forma relacionada, los investigadores observaron que mientras más medicamentos un hombre reportó tomar, mayor era su riesgo de un conteo bajo de espermatozoides. Por ejemplo, el 7 por ciento de los hombres que no tomaron medicamentos tenía el número de espermatozoides por debajo de 39 millones (un conteo normal de espermatozoides está entre 40 millones y 300 millones). De los hombres que reportaron tomar dos o más medicamentos, el 15 por ciento tenía el número de espermatozoides por debajo de 39 millones.
"La buena noticia es que si se confirma que tienen efectos negativos en la fertilidad masculina, potencialmente estos factores se podrían modificar a través de la atención médica o un cambio en los comportamientos relacionados con el trabajo", dijo la doctora Buck Louis de los NIH. "Esperamos que se realicen más investigaciones en esta área"

Fuente: http://www.eurekalert.org/pub_releases_ml/2015-03/aaft-etf030615.php
NIH/EUNICE KENNEDY SHRIVER NATIONAL INSTITUTE OF CHILD HEALTH AND HUMAN DEVELOPMENT.
Sobre los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés): Los NIH, la agencia de investigación médica de la nación, incluyen 27 institutos y centros y forman parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Son la principal agencia federal encargada de realizar y apoyar la investigación médica básica, clínica y traslacional, e investigan las causas, tratamientos y curas para enfermedades comunes y raras. Para obtener más información sobre los NIH y sus programas, visite http://www.nih.gov.